Esto no es un poema .es un conjuro.
Frasquito de jazmin
Quiero aprenderme tu olor
antes de que te vayas.
No el perfume que elegís
sino el otro
el que aparece cerca tu cuello
cuando el perfume ya se rindió
ese olor a mujer
a piel tibia
a vos
el de tu voz
Quiero guardar
el sabor de tu boca
el instante después del beso
cuando todavía no sé
si soy de ti o si soy de mi
qué parte del gusto es tuya
y cuál de mí.
Quiero guardar tus caderas
no en una foto
también
tan bien.
Tambien en la memoria de mis manos
Tu espalda
en la memoria de mis labios
Tus piernas
en esa forma lenta de recordar
que tiene el cuerpo
Tus ojos entornados
Tu respiración cerca
Ese pequeño suspiro
que no sé si escuché
o inventé
el que intenté
el que practiqué.
Para poder volver.
Todavía no te fuiste
y ya siento nostalgia
de cosas que todavía están
¡Qué extraña!
¡Cuán extraña!
extrañar la piel
mientras todavía tiene temperatura.
Quisiera poner todo en un frasco:
el jazmín
el gusto
la música del auto
tu risa
las carcajadas
tu tonada verda'
tu acento
los silencios
los besos
las manos
los cuerpos aprendiendo
y cerrarlo rápido
antes de que el tiempo
haga eso que hace con todo.
Pero quizás un conjuro
no sirva para esto
Quizás sirve para otra cosa.
Para que años después
un aroma cualquiera
abra una puerta
y de pronto vuelvas
no vos
sino aquel segundo de vos
Tu piel
Tu boca
Mi boca recorriendo
tu espalda
tus caderas
tus piernas
Y yo descubriendo
que algunas personas
se van de una pieza
pero tardan muchísimo
mucho más
en salir de los sentidos
Esto no era un poema
Era mi manera de poner
un pedacito de vos
en unas letras
para que cuando llegue la ausencia
pueda abrirlo
y recordar
que una vez
cuando abrí los ojos
algo que había deseado durante años
tenía olor
tenía sabor
tenía piel
y estaba ahí
estabas ahi
eras vos!
Y me pasó
pasó que pasó
eso es lo que pasa
también pasó.